El Ágora de Alhaurín

  • Diario Digital | jueves, 20 de enero de 2022
  • Actualizado 21:20

El sempiterno taconeo de Sara Baras redime a "Medusa"

La bailaora gaditana, impregnada de la majestuosidad y la elegancia de los clásicos griegos, ha querido dar vida en su última producción a Medusa, la Diosa de la Guerra; sacerdotisa y guardiana del templo de Atenea

Momento del espectáculo Medusa, la Guardiana de Sara Baras. Foto: A. Doctor / El Ágora
Momento del espectáculo "Medusa, la Guardiana" de Sara Baras. Foto: A. Doctor / El Ágora
El sempiterno taconeo de Sara Baras redime a "Medusa"

La centenaria plaza de toros de Málaga ha acogido este sábado un espectáculo hermoso. Escrito, dirigido, iluminado y coreografiado por Sara Baras. La bailaora gaditana, impregnada de la majestuosidad y la elegancia de los clásicos griegos, ha querido dar vida en su última producción a Medusa, la Diosa de la Guerra; sacerdotisa y guardiana del templo de Atenea.

Desde que se estrenó en el Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida, era la primera vez que “Medusa, la Guardiana” bailaba en una plaza de toros. El arte, la ilusión, la fuerza. La belleza de Sara Baras y su sempiterno taconeo flamenco. Las diosas, los guerreros, las magníficas coreografías del bailaor cordobés José Serrano. Los textos del cantautor Javier Ruibal recitados por el actor Juan Carlos Vellido, la excelente dirección musical de Keko Baldomero y el magnífico vestuario de Torres&Cosano y Ras Artesano, inventaron una noche mágica donde el flamenco y la tragedia helena se fundieron en perfecta armonía.

La bailaora, coreógrafa y directora gaditana ha querido hacer justicia –una vez más-, a una mujer maltratada por la historia. “Medusa es una mujer injustamente castigada”, explicaba la propia Baras, en la presentación de su nuevo ballet flamenco.

Momento del espectáculo Medusa, la Guardiana de Sara Baras. Foto: A. Doctor / El Ágora

En producciones anteriores ya había defendido con su arte, con su baile, otros personajes femeninos de carácter fuerte en cuyas historias guarece un singular dramatismo. Recreó la historia de Juana la Loca, encarnó a una renovada Carmen y sus tacones resonaron por Mariana Pineda y por la Constitución de 1812, “La Pepa”. Así defendía la bailaora a su nuevo personaje: “Siempre me ha gustado defender los personajes femeninos, pero en este caso me hacía ilusión hacer el papel de bicho e interpretar a una mala”.

El espectáculo estuvo lleno de matices y cargado de simbolismo en un escenario sencillo, donde el baile fue la palabra y la palabra escribió el baile en verso. “Medusa tiene un juego bellísimo porque en la primera parte es un personaje dulce que baila con armonía, pero, en el que momento en el que Poseidón la viola, la interpretación cambia a monstruo y a una identidad diferente”.

Sara Baras bailó por los malagueños, “me encanta Málaga, me encantan los malagueños, me siento en mi casa, ¡olé por vosotros!”.

Momento del espectáculo Medusa, la Guardiana de Sara Baras. Foto A. Doctor El Ágora

Después de los agradecimientos y las dedicatorias. Comprometida con la investigación por el Síndrome de Rett -un trastorno neurológico de base genética, causa principal del retraso mental en las niñas que se desarrolla antes de que cumplan los cuatro años. “Ojala fuera real esto y podamos dejar de piedra a esta maldita enfermedad”, dijo desde el escenario, rodeada del elenco y en un curioso atril arrodillado ante sus palabras.

El fin de fiesta, fue una fiesta gitana donde todos bailaron al ritmo de una guitarra flamenca el “Cumpleaños feliz” dedicado a su padre y donde Poseidón (David Martín) y Atenea (Carmen Camacho) bailaron por Málaga y el público de la Malagueta respondió con un sonoro aplauso, de pie. Las luces de la plaza de toros se iluminaron y el público miró a Medusa y Medusa miró al público y el público siguió aplaudiendo, hasta que los dioses y los guerreros se marcharon del escenario.